el poder en prospectiva escribe RODOLFO RIVERA PACHECO
De acuerdo a todas las encuestas nacionales serias, Andrés Manuel López Obrador sí repuntó en las últimas tres semanas y no solo volvió a dar alcance al candidato del PAN, sino que lo ha rebasado por unos dos o tres puntos porcentuales. ROBERTO MADRAZO En todas y cada una de las encuestas serias nacionales y en las nuestras (BEAP) estatales y regionales, nunca dejó de estar en un lejano tercer lugar de la contienda. Fue, desde el principio el candidato con peor imagen de todos y cargando con el enorme desprestigio de su partido (como marca el PRI es el peor posicionado de todos los partidos en México). Fue el único candidato presidencial que tuvo un ascenso vertiginoso en todas las encuestas desde que fue ungido como tal. Y luego del primer debate, rebasó con facilidad a Andrés Manuel López Obrador, para dejarlo atrás por casi diez puntos porcentuales en el país (en Puebla muchos más, por el escándalo del Gobierno del Estado).
Reitero una vez más que eso no garantiza el triunfo del tabasqueño, de acuerdo al margen de error muestral que maneja todo ejercicio de medición de opinión pública. Pero de que puede ser el ganador de la contienda por Los Pinos es un hecho que hasta los propios panistas preocupa (y mucho).
Por ellos, veamos qué pasaría si AMLO ganara la Presidencia de México y se instalara efectivamente como titular del Poder Ejecutivo federal.
EL SHOCK Y EL RECONOCIMIENTO.
En primer lugar, como platicábamos aquí mismo ayer, el desconcierto y negación por parte del PAN, Presidencia y demás actores políticos, sería la reacción natural inicial. Sobre todo porque López Obrador ganaría por una diferencia mínima de dos a tres puntos porcentuales (seguramente menos de un millón de votos). Pero ganaría y punto.
Y es que el compromiso con la legalidad y el respeto del resultado es mucho mayor por parte de los titulares de las Instituciones como la Presidencia, el IFE y demás actores políticos de importancia. Vicente Fox, ante la evidencia del triunfo de AMLO, tendría que reconocerlo, así como Ernesto Zedillo reconoció su propia victoria. Difícil de digerir, pero lo tendrá que hacer.
Así pues, después del shock inicial, tendría que venir la aceptación. Y los panistas tardarían, pero finalmente lo reconocerían. Habría que recordarles que sus luchas por la democracia de tantos años no podrían hacer de ellos unos malos perdedores. Además, como decíamos ayer, el PAN se acomoda muy bien al escenario de ser oposición, máxime si ahora el enemigo es de la odiada izquierda. A la mejor y hasta les sirve la sacudida para reencontrarse como partido y como propuesta política.
Los empresarios lo mismo. Aunque han manifestado hasta el cansancio su oposición hacia las propuestas de López Obrador, no les quedaría más remedio que aceptarlo y luchar porque el nuevo mandatario no se propase y afecte sus intereses. Los organismos cúpula estarían más activos que nunca y eso quizás hasta los fortalecería.
¿CAOS PARA ELPAÍS?
Así pues, luego de un período difícil de transición de poderes, el famoso Peje llegaría a tonar posesión el 1 de diciembre. Y aquí empezaría lo bueno.
Porque no hay más que interrogantes, aunque algunas se pueden resolver mirando su gestión como Jefe de Gobierno del D. F. De ahí podemos sacar varias conclusiones sobre el futuro gobierno perredista.
Verdaderamente ¿llegaría el caos para México? ¿López Obrador sería un nuevo Hugo Chávez a la mexicana? ¿Destrozaría la economía? ¿Promovería el odio de clases?
Vayamos por partes.
Sinceramente, no creo que se llegara a tales extremos. López Obrador ha dicho muchas cosas en campaña, pero no deja de ser político, y además mexicano. En campaña se dicen demasiadas tonterías con tal de ganar votos (Fox mismo lo hizo); pero una vez en el poder, si hay cordura y criterio, cualquier político se adapta a la realidad nacional e internacional.
No se puede cambiar de sistema económico por capricho o decreto. O supongamos que esa fuera la intención del Pejepresidente. Pues ni así, porque es un hecho que la mayoría de los legisladores del Congreso de la Unión (Diputados y Senadores) no serán perredistas. Por ello, López Obrador no podría hacer lo que se le viniera en gana. Y una tentación autoritaria se le revertiría bien rápido, pues los mexicanos estamos vacunados contra ese maldito virus.
Pero aguas si en las elecciones intermedias sí ganara la mayoría el PRD y sus satélites. Ya podríamos prepararnos para modificaciones constitucionales preocupantes. Pero por el momento eso no sucedería.
Desde luego de Reformas estructurales no habría nada, pues será difícil que los Diputados se pongan de acuerdo y por supuesto el Presidente se opondría.
LO QUE SÍ HARÍA EL PEJE.
Convertirse en perseguidor de la clase empresarial al estilo chavista creo que tampoco ocurriría. En el D.F., el Peje hizo buenos aliados en ese bando (claro que no son del empresariado de la Coparmex o CCE, más afines al PAN y al Yunque que otra cosa), destacando la colonia judía y algunos libaneses. De hecho, trabó buena relación con Carlos Slim, el tercer hombre más rico del mundo y no pasó nada malo.
Así que gobernará con la colaboración de empresarios, pero de sus cuates, claro.
¿Aumentaría impuestos y afectaría intereses particulares? No es tonto. Sabe que la gente lo va a estar observando y no quiere enemigos por el momento que lo castiguen electoralmente en tres años.
Lo que sí es muy seguro que implemente son políticas populistas como las que puso en práctica en el D.F. Regalar dinero a viejitos, apoyos a mujeres solteras, apoyos y becas a estudiantes, etc., etc. Son sus clientelas y las va a cuidar. Desde luego eso traerá un gasto público desordenado que tarde o temprano afectará la hacienda pública y con ello la estabilidad económica. Pero su popularidad será tal, que con los ingresos petroleros se subsanarán déficits malhabidos.
El Pejepresidente seguramente hará alarde también de su austeridad como medida propagandística. Comenzará a trabajar a las seis de la mañana y seguramente andará en alguna camioneta modesta. Cumplirá su amenaza de vivir en Palacio Nacional y el común de la población poco acostumbrada a razonar le creerá.
En el ámbito internacional se replegará en su relación con Estados Unidos, aunque nunca romperá relaciones. Promoverá modificaciones al TLCAN pero éstas también tendrán que pasar por el tamiz del Congreso. Reestablecerá relaciones cordiales con Cuba y Venezuela y hasta los apoyará con recursos y acuerdos bilaterales. Pero todo eso ya lo vivimos con Echeverría. Y aunque no pasó a mayores, sí fue el inicio de una crisis económica brutal de la que hoy no nos recuperamos del todo como país.
SUS NEFASTOS COLABORADORES.
Pero lo que sí es un hecho es que gobernaría con la misma gavilla de bribones que fueron sus colaboradores en el D.F. Más los que se agreguen. Eso sí es preocupante, porque la gran mayoría de ellos ha demostrado que son bastante corruptitos. Imagínese a muchos de los que han sido Delegados en el D.F. ahora sean funcionarios federales o miembros del Gabinete.
Y hablando de Gabinete, los que ya ha mencionado él mismo son a Rogelio Martínez de la O, en Hacienda. Pérez Gay en Relaciones Exteriores. Juan Ramón de la Fuente en Gobernación (y así prepararía su camino propio a la Presidencia, aunque también Marcelo Ebrard hará lo mismo). Bernardo Bátiz con seguridad llegaría a la PGR. Alejandro Encinas a alguna cartera más, lo mismo que a Martí Batres, Ricardo Monreal, Manuel Camacho Solís, Joel y Jesús Ortega. Si Dante Delgado no gana la senaduría en Veracruz, seguramente también será jalado a la administración federal. Porfirio Muñoz Ledo andará por ahí de saltimbanqui también. Para tener sosiego a Cuauhtémoc Cárdenas le otorgaría algún cargo honorífico pero con sueldazo.
Por supuesto el cuento del ahorro en sueldos para funcionarios será eso nada más, pues con la bola de pránganas que se incrustará en los miles de puestos, será suficiente para mantener en números rojos la administración federal. Pero hay petróleo de sobra.
PERSECUCION DE ENEMIGOS CORRUPTOS.
Finalmente, el tema de perseguir a corruptos del pasado seguramente será una de sus grandes estrategias gubernamentales. Fox no lo hizo o no pudo. López Obrador no tiene nada qué perder y sí mucha popularidad que ganar. De usted por hecho que perseguiría y enjuiciaría a varios (que se cuiden los Salinas, los Bribiesca, los Fobapro?os, y hasta la pareja presidencial actual). Y la misma masa que votó por él lo apoyaría con singular alegría.
Desde luego todo lo anterior provocaría bastante inestabilidad y más división en todos los sectores del país. ¿O no será eso justamente lo que quiere AMLO?
En fin, hay muchas cosas más que podríamos incluir en este escenario futuro (ejército, narcotráfico, inseguridad, Gobernadores priístas y panistas, migración, medios, etc., etc.) aunque esto es lo principal.
¿Cómo la ve?
¿Le gusta?
Pues prepárese, porque existe una gran probabilidad de que se haga realidad
Con todo, Roberto Madrazo asegura que puede ganar la contienda por la Presidencia y que los simpatizantes del PRI son suficientes como para derrotar a los otros dos candidatos principales. ¿Será?
Veamos (o recordemos) algunos datos.
Efectivamente, como Roy Campos (de Consulta Mitofsky) siempre repite: El PRI es el partido que más elecciones locales ha ganado en los últimos tres años y eso le da una fuerte cantidad de votos seguros para la contienda presidencial. Ayer mismo, Campos aseguraba (en un seminario llevado a cabo en la UNAM) que debido a ese voto duro que siempre reacciona al final, Roberto Madrazo podría dar la enorme sorpresa y ganar los comicios.
Pero yo, con todo respeto, difiero de Roy Campos. En primera porque algo nos dirían las encuestas que hacemos (los votantes duros no pueden estar tan escondidos que solo sean reales hasta el día de la elección) y en segunda porque si fura real la afirmación, Francisco Labastida hubiera ganado en el año 2000.
No, la verdad es que en cada elección presidencial se activa un voto anti PRI que en ninguna otra sale tan evidentemente. Pero además, Roberto Madrazo nunca fue un candidato bien visto por el grueso de la sociedad. Nunca pudieron reconstruirle su imagen, dañada por meses y meses de pleitos al seno del propio PRI. Así de simple.
Con todo, pues, y para ser justos, hoy hago un muy breve ejercicio de prospectiva si Roberto Madrazo ganara las elecciones y fuera Presidente de México de 2006 a 2012.
INCREIBLE, PERO CIERTO.
Para empezar, sería, como dice Roy, una extraordinaria e increíble sorpresa el que Madrazo ganara la elección. Pocos lo creerían, comenzando por los otros candidatos. Pero supongamos que ante la evidencia y reconocimiento del IFE, el candidato priísta llegara a la victoria.
Creo que López Obrador reaccionaría de la misma manera que si Felipe Calderón ganara: No lo aceptaría y renegaría una y otra vez argumentando fraude del viejo PRI (al que perteneció él mismo, por cierto) en complicidad con el perverso Fox, el PAN y hasta la CIA.
Calderón y los panistas al principio no lo reconocerían, pero, como decíamos el martes, la verdad es que tarde o temprano se ajustarían a las reglas del perdedor políticamente correcto.
Así, Madrazo tomaría posesión el 1 de diciembre.
Y como en cualquier otro caso, se llevaría su primer bautizo de gritos y sombrerazos por parte de la mayoría opositora panista y perredista que ocuparía el Congreso de la Unión (aunque quizás el Senado siguiera teniendo mayoría simple priísta).
TIPICO SEXENIO PRIÍSTA.
Madrazo, pues, tendría un sexenio muy parecido al de su querido amigo Ernesto Zedillo: Poca posibilidad de maniobra y tenaz oposición de los demás actores políticos.
En el ámbito económico no creo que hubiera cambios drásticos con respecto del manejo de las variables y política fiscal en general que hubo en el sexenio foxista. Y si los llegar a haber, sería con la negociación con la bancada del PAN, que coincide en lo general con el PRI en los planteamientos económicos (aunque ambos partidos lo nieguen).
Por lo demás, sería un sexenio típico del PRI: El Presidente manda a los Gobernadores de su partido, simulación en el combate a la corrupción, manejo de medios nacionales con jugosos convenios, aparente combate al narcotráfico pero en realidad mucha complicidad con los verdaderos capos, discurso antinorteamericano pero sometimiento ante el gobierno de Estados Unidos en la realidad, etc., etc.
¿Y la sociedad? No haría ni diría gran cosa. A la mayoría de la población le interesa más la estabilidad sin sobresaltos que cualquier otra posibilidad democrática que implique riesgos. "Mas vale malo por conocido..." sería el dicho común entre el pueblo mexicano.
Por supuesto, Madrazo tendría que convivir con muchos Gobernadores que no son de su partido (le adelanto a mis cuatro lectores que en los Estados de Guanajuato, Morelos y Jalisco, ganará el PAN el 2 de julio; ya medidito) entre los que destacaría Marcelo Ebrard en el D.F.
Y es que ese es el nuevo México. Ya no habrá carro completo para nadie nunca más y la alternancia llegó para quedarse. Aunque eso implicara que regresara el PRI.
FELIPE CALDERON
Pero para su desgracia, llegó el segundo debate. Y ahí le reventaron el escándalo que puede costarle la Presidencia. El famoso Zavalagate. El cuñado incómodo y sus torpes declaraciones. Y a partir de ahí volvió a bajar en las preferencias y a una semana de la elección ya era superado de nuevo por AMLO, aunque fuera por dos o tres puntos porcentuales.
Y no obstante lo anterior, Felipe Calderón sí puede ganar la elección presidencial, pues esa pequeña diferencia en las encuestas se viene abajo en razón de los márgenes de error muestral de todas ellas.
Claro que Felipe Calderón puede ganar. Sobre todo si en estos días, el voto anti-priísta, anti-lopezobradorista y que simpatiza con la marca PAN en todo el país, sale masivamente este 2 de julio y logra superar por dos o tres puntos a la propuesta de la Alianza por el Bien de Todos.
Es difícil pero no imposible, sobre todo tomando en cuenta que el votante que simpatiza con Acción Nacional no acude mucho a mítines o concentraciones, pero el día de la elección sí cumple y no necesita de acarreos.
Así que Felipe Calderón puede arribar perfectamente a Los Pinos. Veamos ese escenario tan factible.
EL PROBLEMA DEL RECONOCIMIENTO.
El primero en reconocer el triunfo, incluso apresuradamente, sería el Presidente Vicente Fox. Con ello darían un golpe terrible a López Obrador y su equipo. Y como efectivamente el PAN ganaría (por poco pero ganaría), Luis Carlos Ugalde tendría que salir a anunciarlo el 2 de julio por la noche.
Pero el problema se llama Andrés Manuel López Obrador. El y su grupo nunca reconocerán una derrota que no sea de más de seis u ocho puntos porcentuales. Y como eso no va a suceder, pues entonces habría que prepararse para el escenario de la desestabilización del que ya hablábamos el lunes.
¿Hasta dónde llegaría el Peje y su inconformidad y hasta dónde se le permitirá llegar por parte del Gobierno federal y el ejército, por ejemplo?
Pero bueno, en medio de movilizaciones, protestas y quizás hasta violencia, Felipe Calderón llegaría al 1 de diciembre a su toma de posesión. Un escenario nada halagüeño.
Pero lo peor no termina ahí. Apenas comenzaría.
OTRA PRESIDENCIA MANIATADA.
Porque Felipe Calderón llegará a la Presidencia, pero es sumamente difícil (no imposible, pero todas las encuestas así lo indicaron) que el PAN tenga mayoría absoluta en el Congreso de la Unión. Quizás llegue a tener más Diputados que los otros partidos, pero la suma de representantes de aquellos serían la mayoría calificada para oponerse absolutamente a todo lo que proponga, diga y piense el nuevo Presidente panista.
Así que en ese ámbito, viviríamos otro sexenio perdido. Estancamiento de las reformas estructurales y más y más pleitos entre los partidos que integren el Congreso, más interesados en próximas elecciones que en el bien del país.
Desde luego, Felipe Calderón intentará operar con todos los partidos para ver si logra sacar alguna reforma trascendental. A ver si él sí lo logra, porque Fox nunca pudo (tantito porque no lo dejaron y tantito por la absoluta incapacidad de su Secretario de Gobernación, Creel, y demás colaboradores inútiles). Yo lo dudo, pero habría que esperar.
Por lo demás, creo honestamente que Calderón seguiría toda la línea de gobierno del actual régimen panista. Quizás con más convicción y capacidad, pero ya la verdad se duda mucho que los panistas sean eficaces para lograr avances importantes (luego que no chillen si siguen perdiendo elecciones).
FELIPE Y LA CORRUPCION.
Probablemente, el michoacano, para diferenciarse de Fox, sí perseguiría a corruptos del pasado pasado y pasado reciente. Veríamos si es capaz de meter en cintura a los vástagos de Martha Sahagún y algunos otros bribones priístas y no priístas. ¿Lo haría? Ya veremos.
Por desgracia, Calderón no nos deja un agradable recuerdo con el asunto de su cuñado incómodo. La oposición se lo recordará una y otra vez y a ver si sí es capaz de actuar con firmeza contra evidencias claras de beneficios de su familia al amparo del poder. Yo, lo dudo desde ahora.
Por último, Felipe también cometió la torpeza de andar prometiendo tarugadas. Al igual que Fox (ya lo registramos aquí mismo hace algunos meses), prometió eliminar el pago de la maldita tenencia. ¿Usted cree que lo va a cumplir? Carajo, por eso ya no le creemos a ninguno.
¿QUÉ VIENE?
Felipe Calderón muy bien puede ser, pues, el próximo Presidente de la República. Ya solo veríamos si lo dejan gobernar.
Porque aparte de la oposición pejista, estaría el narcotráfico desatado, quizás coludido con movimientos guerrilleros, sindicalismo corrupto intentando mayor desestabilización y un buen grupo de Gobernadores priístas y perredistas que van a traer asoleado al nuevo mandatario.
¿Podrá con el paquete?
¿O conociendo sus desplantes, tendremos un nuevo dictadorcito en potencia?
Pues igual que ayer: ¡Gulp!
P.D. Yo les dije hace tiempo que mejor lanzáramos a Gloria Trevi y nadie me peló. Ahora aguántense como machitos.